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El Rey, el haba y el tradicional Roscón de Reyes

A falta de unos días para celebrar la noche de Reyes hoy queremos hablar del origen de esta tradicional reunión familiar, en la que no solo los Reyes Magos son protagonistas, sino también el nombrado Rey de la casa, el haba que señala el nombre del desafortunado de la velada y un roscón muy especial.

Cada 5 de enero las familias de reúnen para conmemorar la vista de los Reyes Magos, y para ello se compra un roscón de Reyes decorado, habitualmente, con fruta confitada y algunos también con nata o crema. Este roscón simula la imagen de una corona y en su interior esconde dos objetos, un Rey y un haba.

La tradición se basa en una rima muy popular que acompaña cada año los roscones de Reyes de todas las casas:

 

“He aquí el roscón de Reyes, tradición de un gran banquete. En el cual hay dos sorpresas para los que tengan suerte; en él hay muy bien ocultas un haba y una figura, el que lo vaya a cortar hágalo sin travesuras. Quien en la boca se encuentre una cosa un tanto dura, a lo peor es el haba o a lo mejor la figura. Si es el haba lo encontrado este postre pagarás, mas si ello es la figura coronado y Rey serás.” 

 

Tal y como explica la rima, la persona que encuentre la figura del Rey será nombrado Rey, en cambio la persona que dé con el haba se verá obligado a abonar el precio del roscón. Pero, la pregunta es, ¿de dónde procede esta tan peculiar tradición?

El roscón de Reyes tiene su origen en el Siglo II a.c.

Aunque no lo parezca esta tradicional es mucho más antigua de lo que nos podríamos imaginar. Proviene de las celebraciones Saturnales, un festejo en honor a Saturno por ser considerado el Dios de las Cosechas. Por aquel entonces era costumbre festejar con una torta a la que se le introducía un haba como señal de prosperidad y fortuna para la persona que la topara.

Siglos después la tradición regresó a España, pero esta vez se introducían también monedas de oro, así las personas que encontraran las monedas se consideraban afortunados y en cambio los que toparan el haba eran los perdedores.

 

 

 

 

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